El eterno debate: ciencias vs. letras. ¿Por qué estudiamos literatura?

by - martes, abril 07, 2020

A lo largo de nuestra educación, y sobre todo ya entrada la etapa de la educación secundaria obligatoria, las personas nos empezamos a especializar en diferentes ramas teóricas, hasta llegar al bachillerato, donde tendremos que escoger ciencias o letras. Muchos estudiantes lo deciden en el último momento dependiendo de qué asignatura le gusta más, otras, las que se decantan por ciencias  intuyen que tiene más salidas, y los de letras se dice que lo hacen por amor al arte. Luego están los que tienen claro que hacer en un futuro y optan por la rama que le corresponde. ¿Es eso cierto? Las inclinaciones educativas en diversas ocasiones ya provienen desde casa. Si tu familia ocupa puestos de ciencias, es más probable que tengas la misma inclinación y viceversa.

En la Edad Media la especialización de estudio no era el principal objetivo, aunque sí que ya había distinción en los estudios: trivium (gramática, retórica y dialéctica) y quadrivium (aritmética, astronomía, geometría y música). Pero no es hasta el siglo XIX cuando sucede el gran debate que nos atañe. Con la reforma universitaria de 1847 en España, la que era considerada la Facultad de Filosofía reunía las cuatro ramas principales: literatura, filosofía, ciencias naturales y ciencias físico-matemáticas, a excepción de Derecho y Medicina. Es a partir de entonces cuando las diferentes especializaciones comienzan a separarse y a crearse los diferentes tipos de estudio que conocemos hasta el día de hoy. 

A las personas que terminan decidiendo escoger una carrera de Humanidades se las suele tildar de "vagas" o por que van a lo "fácil". De hecho, socialmente sería más correcto perdonar a una persona que no conozca quién es el autor del Quijote pero no a aquella que desconozca cuánto es 8x7. Se habla de cultura general, pero al final cada uno tiene la que le interesa. Los de medicina siempre se suelen chulear diciendo que su carrera es la más difícil de todas cuando en verdad, ha sido a un maestrx tanto de infantil o primaria, a los que nuestra familia ha decidido relegar toda nuestra educación. La carrera de educación no se trata de dibujar y aprender a hacer collares de macarrones, se trata de formar a futuros maestros que serán responsables de la futura educación de nuestros hijos. 

Probablemente a lo largo de nuestra vida todos hemos escuchado la mítica frase de "¿Por qué estudio literatura o sintaxis? ¡Si yo no voy por la calle pensando si he dicho un objeto directo o un objeto indirecto!". No amigo, no. Nadie va por la calle pensando si has utilizado bien esa frase subordinada adjetival. Pero sí que hay gente que piensa por qué se estudia eso, y es algo que se debería cambiar. Todo el mundo entiende a la perfección por qué se estudian las matemáticas, la biología, la física, la historia.... Pero... ¿Y la literatura? ¿Y el arte?

Si no fuese por la literatura, ¿cómo sabríamos ciertos hechos históricos y sociales de las diferentes etapas de la historia? ¿Cómo se reflejaría si no la sociedad? A veces la gente se olvida de la importancia de la plasmación de ciertos hechos. Y esto es lo que le ocupa a las Humanidades. Si no fuese por el arte no tendríamos símbolos de rebelión como el de La libertad guiando al pueblo, o el cuadro del 3 de mayo. De hecho, cuando queremos conocer detalles sobre ciertas etapas, ¿A dónde recurrimos? A la literatura. La literatura es la fuente de información más preciada que tenemos los seres humanos y no le estamos dando la importancia suficiente. 

El teatro en el Siglo de Oro era el fútbol de nuestra época. La gente acudía en masa a los teatros. Todo el mundo grita mucha mierda para desear suerte, pero pocos saben que esa frase proviene del mundo teatral. El mucha mierda de la época venía simbolizando, literalmente, a la mierda de los caballos que había enfrente al teatro. Cuanta más mierda en el suelo, más público. Sin embargo, ¿Cuánta mierda nos podemos encontrar hoy en día enfrente a un teatro en comparación a un estadio en el que se celebre un clásico? Ni una sola.

Otro debate muy concurrido hoy en día es que "cada vez se lee menos". Eso no es verdad señora con cara de sabidilla. Es cierto que el nivel de lectura ha descendido desde la revolución tecnológica, pero se sigue leyendo. Cada vez hay un abanico más amplio de géneros literarios y una persona tiene millones de opciones dónde elegir. Además, ahora hay mil formas de que una persona lea, ya sea mediante formato físico, como digital a través de un ebook, móvil o tablet o como audiolibro. Una persona si no lee es porque no quiere. Aunque es cierto que el populismo barato de nuestra sociedad considera, o tilda, como "frikis" o "ratas de biblioteca" a todos aquellos que decidan sumergirse en un libro.

Lo que no sabe la gente, es que todos los días estamos consumiendo literatura. Cuando estamos viendo una serie o película la estamos absorbiendo. Muchas son adaptaciones de... ¿espera qué? ¡OH! ¡LIBROS! Totalmente inesperado. Spoiler: Juego de Tronos está inspirado en libros. Que tire la primera piedra el que no haya decidido ver la película del Perro del hortelano porque el guión es el mismo que el libro exceptuando por una estrofa. Y hablando de poesía... puede que sea el tipo de literatura que menos se consume, pero... ¿No lo hacemos cuando escuchamos música? No estoy diciendo que Gasolina de Daddy Yankee sean las nuevas golondrinas de Bécquer. Pero la mayoría de la música que escuchamos es, al fin y al cabo, poesía. Queridxs amigxs, la literatura como veis, está en todas partes. Y siempre tiene algo que enseñarnos.

Muchas veces nuestro amor por el arte depende de esos educadores de los que hablaba al principio. Por mi parte, tuve las mejores. Este artículo, si es que se le puede llamar así, en parte va dedicado a mi profesora Susana Madera, quien me enseñó la perspectiva sarcástica de la literatura caundo se reía de Antonio Machado y su amor por el paisaje de Soria, cuando para ella era una birria en comparación al paisaje gallego. Y a María López, quien fue la que me enseñó las maravillas de la literatura universal y siempre tenía algo que decir en aquellas clases en las que nos juntábamos con los de ciencias y se reían de los de letras. Sin olvidarme de Nuria Araúxo y María Rey, mis profesoras de gallego quienes me enseñaron a amar o noso. Nunca dejéis de enseñar la literatura de la forma tan bonita en la que lo hacéis.

Desde mi punto de vista, y apoyando lo que dijo mi amiga y compañera filóloga Alba Tomé, la literatura deja de tener sentido cuando a las personas se les plantea como una fórmula matemática, en la que el alumnado tiene que aprender a comentar un texto literario de una forma determinada. La literatura es un arte planteado para el ocio, así que dejemos que fluya. Que fluya mucho y bien.


BIBLIOGRAFÍA:

https://es.wikipedia.org/wiki/Letras_y_ciencias

Y la tertulia que tuvo lugar entre Alba y yo en el café de las 15.00 en los sofás de la Facultad de Filología (Noviembre, 2019).

Autora: Antía Suárez Vilas.

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